Renuncio a sus ojos, porque tengo MIEDO.
Si me traicionaron, mi amor, me mintieron.
Renuncio a entregarle entera mi alma.
Ya no soy la TONTA que esperabas ver.
Y renuncio a ese fruto prohibido,
al perfecto marido, que solo ha sabido
dañarme la piel. Y renuncio a tocar
ese cuerpo, a sacarme las ganas que cada
mañana me quitaba él. Pero no renuncio
de verlo vencido rendido a mis pies.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario