Si me enseñaste a querer, también enséñame olvidar
esto que siento. Porque eres tu, niño querido, el hombre
a quien yo amo y a quien quiero. ¿Quien sanara este dolor
que me dejaste en mi interior cuando te fuiste? Quien invento
el amor debió dar instrucciones para evitar el sufrimiento.
Dios me ha concedido el por lo menos verte, quizás porque
rogué una vez más tenerte. Pero hoy me he dado cuenta que no
vale tu presencia si tu a mi ya no me amas. Cada mañanita
despierta una infeliz, y yo soy una de ellas por que sufro por ti.
Mamá me dijo que no llore por hombres y por ti eso es lo que hago.